lunes, 25 de julio de 2016

Maylen Sosa Silva en la transparencia del aire



En Transparencia del aire, cada poema es una continuación de un paisaje que trastoca sentimientos e imágenes dinámicas: “Saco mi tristeza/a deambular por las  calles/como a un perro/que se pasea/por el espacio de/rostros y figuras/de cada imagen… (pág. 74) en donde el aire es materia que recorre incesante en la distancia, una densa sustancia que da formas y sonidos a los cuerpos que se encuentran en el vilo suspendido de los días, porque el cuerpo busca el aire intangible que por su transparencia no podemos mirar, con un lenguaje de la piel tibia y cercana a todos los sentidos. En este libro, el cuerpo desnudo es una metáfora, un símil conjugando con la respiración, con el oxigeno que habita en nosotros, ya que al soplar una flauta sale una melodía urdida por el viento desde la ventana; juega con la rotación terrestre, construye un mundo de pasto oscuro, en el que germinan bosques húmedos y plantas salvajes; la palabra se pospone en el recodo corporal, en los labios que se yerguen en el muelle de la piel desierta y orillada en las arenas movedizas del tacto.

Transparencia del aire, fue editada por la Fundación Editorial El perro y la rana, en el año 2008,consta de 78 páginas escritas por Maylen Sosa Silva (Punta Cardón, 1973), poeta, que es Licenciada en Letras por la Universidad del Zulia (1995), magister en Literatura Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar (2000) y un doctorado en Literatura Española e Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca. Sosa Silva ha publicado dos poemarios: Deseos como serpientes (1998) y Transparencia del aire (2008).

A continuación dos poemas de Maylen Sosa Silva:

Persigo un color que
se desprende solitario
una ráfaga de blanco
que va deshaciendo
su sustancia gaseosa
sobre la siempre insólita
transparencia del aire.

Maylen Sosa Silva, de Transparencia del aire.



Orillas que multiplican pliegues
orillas como desiertos
como arena dinámica
orillas que se curvan
piélagos que brotan de la arena
como dormidos tallos
inmensidad del agua
milenario rozar
diluido en el tacto de la tierra
infinito mezclarse de materias.

Maylen Sosa Silva, de Transparencia del aire.

Hasta una proxima oportunidad, desde el blog del poeta enamoradizo!





viernes, 22 de julio de 2016

Ella: la palabra, de Orlando Pichardo




Entramos en un nuevo día, en las recomendaciones de libros de poesía, esta vez, nos adentraremos en la obra: Ella: la palabra, editada por la Fundación Editorial El perro y la rana, de Orlando Pichardo, quién fuera en vida, poeta, actor y dramaturgo (Barquisimeto, Edo. Lara; 1946-2015), que obtuvo en su carrera literaria dos Premios Municipales de Poesía: Héctor Vera, en Mérida (1986) y el Antonio Arráiz, en Barquisimeto (1998) y un Premio Poesía Ecológica de la Universidad Yacambú, en 2001. Publicó nueve poemarios: La palabra que tengo (1979), Delamar (1987) Reconciliación de lo real y lo imaginario (1990), Calendario secreto (1996), Ofrendas del asombro (2000), Visiones de sol (2000), Del Amar (2001), Vidrios rotos (2008) y Ella: la palabra (2007), que es el de esta reseña. Dirigió la revista cultural Principia, de la Universidad Centro occidental Lisandro Alvarado (UCLA)  y fue coordinador de la página literaria Diario de Frente. Perteneció a los grupos literarios Cólera, Simbiosis y LEA.

Ella: la palabra, a lo largo de las 67 páginas, nos tienta a oscurecernos en la tinta impresa del poema, en el verbo acorralado del silencio como última herramienta, porque la palabra es autónoma y “Sólo ella puede alimentar los vacíos del alma”, siendo para los ávidos lectores, un bálsamo que potencia sus espíritus creadores, una chispa que recorre las huellas de un bolero escrito a cuatro mujeres, a las oníricas verdades con que el poeta ha construido su laberinto, sabiendo que su vital estancia en la Tierra sería leve, a los pájaros ciegos, cuyo canto le ha encantado a la soledad. En este poemario, la poesía es una mujer amada en sus versos, porque ella sabe donde se oculta  la palabra, que podría estar bailando un blues a las 3 pm en Georgia,  o en tres niños soñando despiertos en los puertos, montañas y ciudades, aventurándose lejana en su querida vida, amando a la palabra, homenajeando a aquellos poetas muertos, que han hecho de los instantes, genialidades que a posteriori han trascendido póstumamente al igual que la de este autor: Víctor Valera Mora, José de Jesús Martínez y Álvaro Montero, a los que les dedica el poema “Todos”.

Orlando Pichardo en este libro, humanizó a la palabra, exaltándola a la categoría femenina, al romanticismo sublime de un enamorado, que ha gozado prolongadamente la vida, sus mejores piezas poéticas estárán inmersas en la piel de su cónyuge: “a Magda/En su piel: mis mejores poemas”. “Hay un desparpajo de vida en todos los instantes”, como él lo escribe,  en “Querida vida”,  y eso es lo que también ha plasmado el barquisimetano en toda su obra poética, un desordenado desparpajo que se ordena al contemplar el horizonte, siendo tierra que crece con la lluvia, recibiendo el mundo ese patrimonio cultural consolidado de Pichardo para todas las generaciones de poetas de ayer y hoy.

A continuación tres poemas de Orlando Pichardo, transcritos de su poemario “Ella: la palabra:

Poesía

Como marinero
vas y vienes
Y yo
como puta de puerto
Te espero

Orlando Pichardo, de Ella: la palabra.

En todo caso

Para qué tener donde caerse muerto?
Lo mejor es no caerse

Orlando Pichardo, de Ella: la palabra.

Huellas

Recorremos las mismas calles
Las huellas ¿cuáles huellas?
Se repiten en el eco de feroces neblinas
La noche,
sudor de piedra,
afila su silencio
y en el desfiladero del tiempo
agotadas presunciones van cayendo
Ciega la humanidad es un revuelco de tropiezos
El hombre pretende emular la muerte
Y con guadaña de odio
Ciega su fugaz instante

Orlando Pichardo, de Ella: la palabra.







miércoles, 20 de julio de 2016

Siete minutos

Jesús apareció transfigurado
en la pantalla de un ordenador
como el pastor de un rebaño
de ovejas descarriadas
por el pecado sumarial.

Lo miré a sus ojos resplandecientes
de casta pureza, propia de los santos.

En siete minutos, todo era blanco,
todo desapareció.

Javier Carias.


lunes, 18 de julio de 2016

El Zoo de Caneo Arguinzones, desde la Anatomía de un insecto



Hoy presentamos un libro que fue Premio del Concurso para Autores  Inéditos, mención Poesía, edición 2011 de Monte Ávila Editores Latinoamericana: Zoo: Anatomía del Insecto de la malograda poeta Caneo Arguinzones (1987- 2014), que decidió ponerle punto final a su existencia a los 27 años de edad, y desde que tuve conocimiento de su pesarosa partida, hurgué su breve obra poética, hasta hallar con este poemario en la Librería del Sur de El Tigre, el último ejemplar que quedaba allí de ella, por suerte.

Caneo Arguinzones estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Fue integrante del Colectivo poético “Las Fulanas Esas”, “abriendo espacios a la poesía dentro de las comunidades urbanas de Caracas”, hecho que catalogó en una entrevista la poetisa caraqueña como su mayor logro literario. Sus poemas han sido publicados en varias antologías: Voces Nuevas 2004- 2005; Fundación Celarg (Venezuela, 2006); La Mujer Rota. Literalia Editores (México, 2008); Nueva poesía hispanoamericana. Lord Byron Editores (España, 2009); Rosa Caribe. La Mancha Editorial (Venezuela- Cuba, 2011); Las chicas van al baile. Casa del Poeta Peruano (Perú, 2012). También representó a Venezuela en diversos eventos internacionales: “La mujer rota”, Guadajara, México; el Noveno Encuentro Internacional de Poetas “El Turno del Ofendido” en San Salvador, El Salvador (2011); y las ediciones 5 y 6 del Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico en 2012. En 2011 con este libro que reseñamos hoy, Arguinzones gana el Premio de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores.

Caneo fue aficionada a los insectos, describiéndolos como “multiformes y diminutas musas. Su espacialidad, aptitudes y mecanismos”. El poemario se fragmenta en las partes de un insecto: Antenas, Cabeza, Primer par de patas, Tórax, Álas anteriores, Tórax, Álas posteriores, Segundo par de patas, Tercer par de patas, Abdomen y Oviscapto, cuyos poemas se entrecierran como compactas vísceras diseccionadas anatómicamente en sus 73 páginas, pudiendo estar  Acurrucada sobre la arena su masa deforme…/aves, moscas y hormigas le acechan.” Molusco (pág. 18), ser presa de ella misma, un hastío parásito de su tristeza en “Presa” (pág. 60). En “Dios bestia” la poeta se pregunta al vacío, si pertenece al reino animal. “¿A qué animal pertenezco?” (pág.50),  comprendiendo los hoyos traslúcidos, ocupando la locura su opacidad en “Hueca (pág.53), o la parásita madre padeciendo tristeza y fuga de súplicas en “De virgen y bestia” (pag. 63). En esta obra, Arguinzones se transfigura en varias facetas entomológicas y de salvajes animales: en una bestia, que podría ser casta como una virgen o una diosa, que se enfrenta a sí misma como parásito que yerga sus adentros, una babosa auténtica y humana, que se encontró con la húmeda tierra, un lepidóptero caído en la penumbra, o  libélula que late paciente, repitiéndose el ciclo de gestación en un pequeño molusco cautiva en una “Jaula vespertina”: “Desciendo por esta válvula giratoria/que traga y proyecta luz a distancia” (pág.31).

Caneo Arguinzones nos deja Zoo: Anatomía de un insecto, como legado a la posteridad, porque su objeto de pasión: los insectos, quedó impresa en una obra cargada de sensaciones corpóreas, con heterogéneas  emociones, que a la vez da nostalgia por su desaparición física, quizás de estar viva se hubiera proyectado a distancia, como poeta que acercaba la poesía con las comunidades y sitios no comunes; “No desvincularse de su entorno social”, es el consejo dado por Caneo para los escritores principiantes, que empiezan a labrar su camino en el mundo literario contemporáneo.

A continuación, transcribo dos poemas de Caneo Arguinzones, de su poemario Zoo: Anatomía de un insecto:

Lepidóptero

Observé sollozar la lluvia ante mi ausencia
Precise un pasado oculto
                         emanaba su canto en jardines
                                      amarillos
cubiertos
de agua

Resplandece el pájaro abstracto, el deseo mutilado
de ala
celeste
mi caída en la penumbra.

Caneo Arguinzones de Zoo: Anatomía de un insecto.




Molusco

Acurrucada sobre la arena su masa deforme…
Aves, moscas y hormigas le acechan.

Inmóvil
ella percibe al sol,
siente evaporarse su humedad
arrastrada por el viento.

Caneo Arguinzones, de Zoo: Anatomía de un insecto.

Hasta una próxima oportunidad, desde el blog del poeta enamoradizo.