Entramos en un nuevo día, en
las recomendaciones de libros de poesía, esta vez, nos adentraremos en la obra:
Ella: la palabra, editada por la Fundación
Editorial El perro y la rana, de Orlando Pichardo, quién fuera en vida, poeta,
actor y dramaturgo (Barquisimeto, Edo. Lara; 1946-2015), que obtuvo en su
carrera literaria dos Premios Municipales de Poesía: Héctor Vera, en Mérida
(1986) y el Antonio Arráiz, en Barquisimeto (1998) y un Premio Poesía Ecológica
de la Universidad Yacambú, en 2001. Publicó nueve poemarios: La palabra que tengo (1979), Delamar (1987)
Reconciliación de lo real y lo imaginario (1990), Calendario secreto (1996),
Ofrendas del asombro (2000), Visiones de sol (2000), Del Amar (2001), Vidrios
rotos (2008) y Ella: la palabra (2007), que es el de esta reseña. Dirigió
la revista cultural Principia, de la Universidad Centro occidental Lisandro
Alvarado (UCLA) y fue coordinador de la
página literaria Diario de Frente. Perteneció
a los grupos literarios Cólera, Simbiosis y LEA.
Ella: la palabra, a lo largo
de las 67 páginas, nos tienta a oscurecernos en la tinta impresa del poema, en
el verbo acorralado del silencio como última herramienta, porque la palabra es
autónoma y “Sólo ella puede alimentar los vacíos del alma”, siendo para los
ávidos lectores, un bálsamo que potencia sus espíritus creadores, una chispa
que recorre las huellas de un bolero escrito a cuatro mujeres, a las oníricas
verdades con que el poeta ha construido su laberinto, sabiendo que su vital estancia
en la Tierra sería leve, a los pájaros ciegos, cuyo canto le ha encantado a la
soledad. En este poemario, la poesía es una mujer amada en sus versos, porque ella
sabe donde se oculta la palabra, que
podría estar bailando un blues a las 3 pm en Georgia, o en tres niños soñando despiertos en los
puertos, montañas y ciudades, aventurándose lejana en su querida vida, amando a
la palabra, homenajeando a aquellos poetas muertos, que han hecho de los
instantes, genialidades que a posteriori han trascendido póstumamente al igual
que la de este autor: Víctor Valera Mora, José de Jesús Martínez y Álvaro Montero,
a los que les dedica el poema “Todos”.
Orlando Pichardo en este
libro, humanizó a la palabra, exaltándola a la categoría femenina, al romanticismo
sublime de un enamorado, que ha gozado prolongadamente la vida, sus mejores piezas
poéticas estárán inmersas en la piel de su cónyuge: “a Magda/En su piel: mis
mejores poemas”. “Hay un desparpajo de
vida en todos los instantes”, como él lo escribe, en “Querida
vida”, y eso es lo que también ha
plasmado el barquisimetano en toda su obra poética, un desordenado desparpajo
que se ordena al contemplar el horizonte, siendo tierra que crece con la
lluvia, recibiendo el mundo ese patrimonio cultural consolidado de Pichardo para
todas las generaciones de poetas de ayer y hoy.
A continuación tres poemas
de Orlando Pichardo, transcritos de su poemario “Ella: la palabra:
Poesía
Como marinero
Tú
vas y vienes
Y yo
como puta de puerto
Te espero
Orlando
Pichardo, de Ella: la palabra.
En
todo caso
Para qué tener donde caerse
muerto?
Lo mejor es no caerse
Orlando
Pichardo, de Ella: la palabra.
Huellas
Recorremos las mismas calles
Las huellas ¿cuáles huellas?
Se repiten en el eco de
feroces neblinas
La noche,
sudor de piedra,
afila su silencio
y en el desfiladero del
tiempo
agotadas presunciones van
cayendo
Ciega la humanidad es un
revuelco de tropiezos
El hombre pretende emular la
muerte
Y con guadaña de odio
Ciega su fugaz instante
Orlando
Pichardo, de Ella: la palabra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario