Jesús apareció transfigurado
en la pantalla de un ordenador
como el pastor de un rebaño
de ovejas descarriadas
por el pecado sumarial.
Lo miré a sus ojos resplandecientes
de casta pureza, propia de los santos.
En siete minutos, todo era blanco,
todo desapareció.
Javier Carias.

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