miércoles, 20 de julio de 2016

Siete minutos

Jesús apareció transfigurado
en la pantalla de un ordenador
como el pastor de un rebaño
de ovejas descarriadas
por el pecado sumarial.

Lo miré a sus ojos resplandecientes
de casta pureza, propia de los santos.

En siete minutos, todo era blanco,
todo desapareció.

Javier Carias.


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